Tipos de firma digital: cualificada, avanzada y básica

tipos de firma digital

La firma digital es una útil herramienta que nos permite estampar nuestra signatura de forma totalmente válida y segura en un documento: no obstante, no siempre se requiere el mismo alcance en la validación de la firma, y por ello existen distintos tipos de firma digital.

 

¿Por qué hay varios tipos de firma digital?

Para responder a esta cuestión con la precisión que se requiere, nos remontaremos al año 2014, en el que el Parlamento Europeo aprobó un marco jurídico para los servicios de identificación y confianza de las transacciones telemáticas, constituyendo un intento oficial de reforzar las operaciones de comercio electrónico que transcurriesen dentro del territorio de la UE.

No fue hasta 2016 que entró en vigor el Reglamento UE 910/2014, que contenía estas disposiciones regulatorias. En virtud de este texto, se establecieron tres tipos distintos de firmas digitales.

Si bien las tres son igualmente vinculantes en términos jurídicos (al igual que sucede con las firmas manuscritas), presentan ciertas diferencias en función de cómo consiguen garantizar la identidad unívoca del firmante.
 

La firma electrónica básica

La firma digital básica se rubrica mediante la introducción de un código PIN o la marca de una casilla: este tipo de firma electrónica es extremadamente simple y fácil de configurar.

No obstante, podría ponerse en duda su validez jurídica, puesto que el usuario no puede ser relacionado unívocamente con su firma.

Por ejemplo, para aceptar unos términos y condiciones por Internet (de una adquisición de servicios o productos) solemos tener que marcar la casilla correspondiente; sin embargo, nadie garantiza que nosotros hayamos sido los responsables de esa conformidad.

firma digital: cualificada, avanzada y básica

La firma electrónica avanzada

La garantía de seguridad de la firma digital avanzada supera con creces a la de la firma básica, ya que debe reunir los siguientes requisitos:

  1. Debe estar unívocamente vinculada al signatario.
  2. Debe permitir la identificación del firmante.
  3. Los datos que la componen deben haber sido proporcionados exclusivamente por el signatario.
  4. Debe estar vinculada a los datos que rubrica.

De esta forma, si se han producido cambios entre la firma y la recepción de un documento, el sistema de firma electrónica avanzada permitirá su detección.

Y dado que consiguen prevenir eficazmente una hipotética suplantación de identidad, a la vez que garantizan la consistencia entre firma y firmante, este tipo de firmas son aptas para constar como pruebas en procesos jurídicos.

 

La firma electrónica cualificada

Por último, la firma digital cualificada es la que mayor seguridad garantiza de todo el conjunto de firmas electrónicas: presenta una serie de condiciones que no se exigen para la firma electrónica avanzada, ni mucho menos para la básica.

Según la mencionada directiva, el empleo de este tipo de firma requiere de un certificado cualificado de firma electrónica, y un dispositivo seguro cualificado de creación de firma electrónica.

Este certificado cualificado puede ser el DNI electrónico, y para su uso se requiere un certificado digital; el dispositivo cualificado, a su vez, también debe reunir una serie de requisitos que se establecen en otra directiva europea, la UE 210/2014.

Las firmas digitales cualificadas se suelen utilizar en trámites con las administraciones públicas, permitiendo a las personas expresar su conformidad con el contenido de sus documentos oficiales.

El grado de seguridad es máximo en estos casos, ya que las firmas cualificadas quedarían dentro del ámbito de acción de los certificados digitales.

Aunque la ley reconozca la misma validez jurídica para todos los tipos de firmas digitales, se puede ver que implementa distintas capas de seguridad en función del propósito al que están destinadas. En consecuencia, también cambian los trámites para la obtención de una u otra clase de firma digital.

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